“El precio de la seguridad”
Por Megan Anger

el 20 de agosto de 1988

Querida Elena:

Carlos y yo hemos llegado a los Estados Unidos. El avión aterrizó la última semana en la Ciudad de Nueva York. Nuestro hijo durmió todo el tiempo durante el viaje. Era beneficioso porque yo estaba muy preocupado y no quería que Carlos me viera así. Tu amigo nos encontró en al aeropuerto y nos trajo a nuestro nuevo apartamento. Es pequeño pero es suficiente porque sólo somos Carlos y yo. Vivimos en el tercer piso de un edificio de apartamentos en una parte de la ciudad que se llama el “Bronx.” Es un centro de los inmigrantes; vivimos con muchos hispanos. La mayoría de la gente en este barrio viven en la pobreza. Escaparon la pobreza en Latinoamérica y ahora encuentran una vida pobre aquí. Sin embargo, mantienen la cultura y la esperanza.

Empecé a buscar posiciones en las universidades para enseñar pero no tuve suerte. No necesitan profesores en el departamento de español. No hablo bastante inglés para enseñar en las escuelas secundarias, tampoco. Continuaré buscando empleo pero, como inmigrante, es difícil obtener una ocupación con un salario constante. La mayoría de las personas hacen changas para ganar dinero. Soy uno de los pocos adultos cultos en este barrio pero la ciudad no me necesita.

Ahora, ¿Cómo estás, Elena? ¿Te sientes segura? Carlos y yo te extrañamos mucho. Y, ¿Cómo está Medellín? ¿Ha aumentado la violéncia? No recibimos mucha información de Colombia aquí porque no escriben mucho de los carteles en los periódicos. ¿Estás publicando tus artículos sin tu nombre ahora? No quiero que los carteles descubran que te estás quedando en Medellín. Por favor, ten cuidado, mi amor.

Besos,
Rodrigo

 

el 1 de octubre de 1988

Querido Rodrigo:

Me trae alegría recibir tu carta y oír de tu llegada sin peligro. Siento que tengo que quedarme en Medellín pero necesito terminar esta serie de artículos de los carteles de drogas. Es importante y no puedo parar cuando la situación se pone peligrosa. Sobre todo, la seguridad de Carlos y tuya siempre es lo más importante para mí. Con suerte Carlos y tú podrán volver a Medellín pronto.

Estoy quedándome en el último piso de la casa de mi amigo de la universidad, Diego. Nunca salgo de la casa como una precaución y Diego me trae las provisiones y las cartas. Es difícil quedarme en la casa todo el tiempo pero es un sacrificio necesario. Escribo los artículos en casa y él los lleva a la oficina del periódico. Cuando necesito dirigir una entrevista, mis fuentes vienen a la casa por la noche. Nadie sabe que estoy en Medellín y por eso, me siento segura. No te preocupes, los carteles nunca van a descubrirme.

La violencia causada por Escobar sólo ha aumentado, desafortunadamente. Nunca he visto algo tan repelente; te ahorraré los detalles. He empezado a dudar que las autoridades puedan parar esta violencia.

Dale mi amor a Carlos.

Con todo mi cariño,
Elena

 

el 22 de noviembre de 1988

Querida Mamá:

Te extraño mucho. Nueva York es muy diferente y me gustaría más si estuvieras aquí con Papi y conmigo.

La escuela es muy difícil; no podemos hablar español en la clase. Estoy aprendiendo inglés pero la tarea es en inglés y por eso, no sé cómo terminarla la mayoría del tiempo. Los compañeros de la clase se burlan de mi acento, pero los niños del barrio, con quienes juego después de la escuela, me defienden. He estado practicando mucho y ahora puedo escribir un poco en inglés: My name is Carlos. I am 9 years old.

Tal vez podré escribir un párrafo completo para tu próxima carta.

¿Cuándo vas a viajar a los Estados Unidos para vivir con Papi y conmigo?

¡Te quiero, Mamá!

Besos y abrazos,
Carlos

 

el 6 de febrero 1989

Querido Carlos:

¿Cómo estás, mijo? Tu escritura es fantástica. ¡Qué bonita! Estoy muy impresionada. Estoy orgullosa de que te estés adaptando a tu nueva vida rápidamente. Sé que un nuevo empezar es difícil pero vas a sobrevivir y tener éxito. Te quiero con todo mi corazón, mijo.

Besos y abrazos,
Mamá

 

el 27 de abril de 1989

Querida Elena:

No he podido encontrar empleo en ninguna escuela en la ciudad, pero después de todo lo que pasó en Medellín con las amenazas de los carteles, probablemente es mejor. Los carteles tienen conexiones en todas partes, especialmente en Nueva York. Debemos mantener un perfil bajo. Hago changas durante el día y después, enseño a Carlos y a los niños del barrio en español porque no aprenden mucho en las escuelas donde sólo pueden hablar inglés. No puedo pedirles dinero a las familias porque no tienen nada. Aunque estoy enseñado gratis, me ayuda porque siento que estoy haciendo una diferencia en las vidas de los chicos. Me siento indeseado en esta ciudad. Fui importante en Medellín; fui culto, respetado y valioso. Pero, en Nueva York, soy un inmigrante. A nadie le importa que soy culto; sólo quieren que yo quepa en el estereotipo que tienen contra los inmigrantes hispanos. Pero, con los niños, soy importante.

Te gustará el barrio aquí, Elena. Me encanta que la gente del barrio continúa nuestra cultura e idioma. Todos están orgullosos de Latinoamérica y nuestra historia. Al mismo tiempo, extraño Medellín mucho. No puedo esperar a comer las empanadas que cocinas; son las mejores que he probado. A las empanadas que las tiendas venden aquí les falta algo, pero no sé qué. Tal vez las empanadas extrañan Latinoamérica también.

Por favor, ten cuidado, mi amor. Espero que te sientas segura. Toma las precauciones necesarias para sobrevivir. Te quiero mucho, mi cielo.

Con todo mi cariño,
Rodrigo

 

el 15 de junio de 1989

Querido Rodrigo:

¡Tengo una buena noticia! En tres semanas, voy a tener la entrevista más importante en toda Medellín. Una fuente me contactó para decirme que ella tiene información invaluable de los carteles de drogas y la violencia causada por Escobar. Esta información es lo que necesitamos para exponer a Escobar y parar los asesinatos. Ella estuvo dentro del cartel de Escobar pero escapó. Sabe exactamente dónde Escobar y su cartel estarán en una mes y esta es la oportunidad perfecta para capturarlos a él y a los otros líderes importantes. ¡Podemos terminar la violencia en Medellín!

Mi fuente no quiere venir a mi casa y va a sentirse más cómoda si estamos en un lugar público. Voy a encontrarme con ella en un restaurante en el centro por la noche. Prometo que tomaré las precauciones necesarias para protegerme. Mandaré una carta cuando Carlos y tú puedan volver a Medellín. No puedo esperar.

Dale mi amor a Carlos. Te quiero.

Besos y abrazos,
Elena

 

el 7 de julio 1989

Estimado Rodrigo:

Soy el amigo de Elena con quien ella vivía. Me apena informarte que Elena murió ayer. Se fue de la casa para dirigir una entrevista con su fuente y a Elena le dispararon en el corazón en la próxima calle. Oí el tiro y corrí a su lado pero ya estaba muerta. Murió en el fuego cruzado entre la policía y un cartel. La ciudad de Medellín está de luto. Elena era una periodista respetada y valiente. Le dio esperanza a Medellín durante un tiempo de terror y violencia. Elena será recordada como un héroe.

Carlos y tú tienen mis condolencias. Por favor, contáctame para que podamos discutir los arreglos funerarios.

Saludos,
Diego