“En busca de él…”
Por Alia Benammar

Me siento triste porque hoy es el cumpleaños de mi hermano. Él nació en el día de “San Valentín”. Toda mi vida he pensado que él tiene suerte de haber nacido en el día del amor en este lindo país de Cuba en una ciudad maravillosa cerca del mar, en una familia unida y cariñosa.

Mi hermano se llama Pepe Valentín. Él es muy guapo y muy cariñoso, con ojos brillantes. Él es mi hermano mayor y es muy parecido a mi mamá físicamente y mentalmente. Él se fue de Cuba hace veinte años, en 1996, y hasta hoy no sabemos nada de él, ni donde está, porque no quiere hablar con nosotros.  Se fue de Cuba el día de su cumpleaños en un bote con cuatro personas. Una de esas personas era su amigo que se llama Arnaldo. Arnaldo era un pescador. El Trató de escapar de Cuba siete veces y cada vez las autoridades cubanas lo atraparon y tuvo que pagar multas muy caras. ¡El milagro fue! que un día pudo llegar con sus compañeros a los cayos de Florida.

La última vez que una persona lo vio fue hace dos años, esa persona es mi cuñada. Ella estaba en el supermercado en Miami pagando cuando vio a su ex marido. Al principio ella no podía creer lo que veía. Quiso pagar muy rápido para hablar con él, pero se quedó helada y no pudo hablar o llamarlo por su nombre.

Cuando mi hermano llegó a los Estados Unidos, me llamó para decirme que estaba bien y habló con mis padres. Mi mamá lloraba mucho, pero estaba feliz y aliviada de saber que su hijo no murió en el mar como tantas otras personas.

Nuestra vida ha cambiado mucho después de esta llamada. Cada día trato de imaginar cómo se sentiría mi hermano cuando llegó a Miami. Me imagino que primero, se sintió deslumbrado con todo, pero después de un tiempo seguro que se dio cuenta que ¡no todo lo que brilla es oro! Él nos llamaba cada semana, después cada mes, y después de un tiempo, dejo de llamar. Creo que dejo de llamar porque se sentía muy mal por su decisión de partir sin decir nada a nadie.  Esto lo hizo para no causar dolor a mis padres. Pero, después, se dio cuenta que había cometido un error de partir de esa forma. Yo pienso que no pudo volver a ser feliz de tan sólo pensar en el dolor que nos causó a nosotros. A pesar de todo el dolor que sentimos, soy positiva y no voy a perder la esperanza que un día voy a saber de él. Ojalá que mi mamá este viva ese día y pueda ver a su hijo. Ella ora cada día por el regreso de él.

Le pedí a una amiga que vive en Miami si podía investigar sobre mi hermano.

Ella decidió poner en una página de Facebook de los cubanos en Miami, comunicando, que la familia de Pepe Valentín lo estaba buscando y estaba muy preocupada. También puso la foto de Pepe Valentín.  Gracias a esa página, la contactó primero una señora mexicana, y le contó que Pepe Valentín iba a casarse con ella y que un día antes de la boda le escribió para decirle que la amaba pero que no podía casarse con ella.  También le dijo que parecía que él se fue de Miami porque dejo su casa y su trabajo.

Después de cinco meses, la contactó una señora cubana, dejó su número de teléfono y le dijo que la llamará. Cuando mi amiga la llamó, ella le dijo que era la hija de Pepe Valentín y que su papá estaba viviendo en New Jersey. Él trabaja en un restaurante cubano que se llama “El Son Cubano” y si quería podían ir juntas a verlo.

Cuando fueron al restaurante y apareció Pepe Valentín, mi amiga se quedó sin habla y quería llorar y pensó, ¡este es el hombre con el nombre del amor! En frente a ella se encontraba “un hombre con ojos tristes, muy gordo, apenas si podía caminar, jorobado y con pelo blanco y graso”.

¡¿Qué paso con el sueño americano?!