“Las rosas de Grammy”
Por Samantha Polgar

Como llegamos a la calle Aurora sentí la misma emoción que sentía como una niña. He visto la misma valla que limita su patio, ahora llena de maleza. El swing que solíamos sentarnos juntas no se movió, pero sus cadenas estaban oxidadas y parecía solitario ahora. Su casa había envejecido como lo había hecho, pero eso no cambia mi amor por las dos. Antes de abrir la puerta de su casa vi las rosas, junto a su puerta, viendo el crecimiento de las flores, me recordaba a las cosas que no han cambiado sobre las visitas con Grammy.

Por tanto tiempo como puedo recordar, mi abuela siempre amó a las rosas. Nunca comprendí porqué ella amaba las rosas tanto, pero sé que les recordaba a nosotros. Grammy tiene siete nietos, incluyéndome a mí, y cada vez que otro de sus nietos nacía ella decía que otro pétalo era añadido a su rosa. Su felicidad provenía de ver crecer a su familia, como un jardinero tiene el placer de ver sus flores florecer. Pero como todas las flores alcanzan el clímax de su crecimiento Grammy también experimentó su más bello momento de la vida. Recuerdo las fotografías enmarcadas de rosas rosa y azul y también las rosas que le dimos, que colgaban boca abajo sobre su muro seco. Una vez, Grammy compró un gran manta verde, era suave y difusa. El verde estaba cubierto con rosas rosadas. En lugar de guardarlo, Grammy corta su manta en siete trozos. Ella dio a cada pieza a uno de nosotros (sus nietos). Este es un ejemplo de como mi Grammy ha sido siempre.

Cuando era niña ir a la casa de Grammy era lo que más me gustaba a hacer. Ella me permitía quedarme hasta tarde con ella, viendo nuestros programas favoritos. Recuerdo despertar en su cama junta a sus otros nietos, mis primas. Me desperté y había nuestro té preparado por Grammy; nuestra hora del té era algo que sólo ella y yo compartimos. Hablamos, y yo fingía ser una adulta, cruzando las piernas y compartiendo mis secretos más íntimos sólo con ella. Mis días con ella estaban llenos de infinitas risas y mucho amor. Lo que no sabía es que la juventud de Grammy no podía durar para siempre. Me di cuenta de que como yo crecía Grammy seguía conmigo, pero poniéndose vieja.

Su enfermedad había marchitado sus pétalos, pero su corazón sigue siendo el mismo: cálido y lleno de amor. Ahora, mi abuela y yo hacemos diferentes cosas juntas. Ahora, cuando estamos juntas, me siento con ella en su pequeño sofá y hablamos. Por muchos años ella me cuidaba, y ahora estoy le regreso ese regalo. Le corté el pelo, porque no puede hacerlo por sí misma. Le rasco la espalda, ya que la hace feliz y esto es lo que es importante para mí ahora más que nunca; viéndola feliz. Cuando era pequeña pasaba la mayor parte de mis días en la casa de Grammy y el abuelo. Grammy siempre hizo lo que pudo para hacerme sonreír. Cuando mi padre decía que no, ella decía que sí. Y con el poco dinero que tenía, ella siempre me dio pequeños regalos; mi felicidad era tan importante para ella.

Llamé a mi Grammy el otro día, y ella sonaba triste. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que iba a explicarme en otra ocasión. La llamé de nuevo al día siguiente con sensación de ansiedad. Grammy me dijo, que el abuelo estaba enfermo también. Grammy me dijo,

“Tengo miedo de estar sola.” Y le respondí,

“Usted nunca estará sola Grammy, porque yo siempre estaré a tu lado.” Grammy se río un poco y dijo,

“Recuerdo cuando solía era mi trabajo para cuidar de mi nieta.” Las cosas están cambiando ahora, y lo único que quiere Grammy es estar rodeada de los pétalos de su rosa, que son sus nietos.

Ahora estoy aprendiendo a ser fuerte para ellos, como siempre lo fueron para mí. Estoy creciendo y enfrentando los momentos nunca quise pensar. Estos son los momentos en los que te das cuenta de cuánto cada día cuenta, y lo importancia de mi familia.

Todo lo que ella y yo hemos compartido son recuerdos y como la rosa de Grammy sigue creciendo, también lo hará el mío. Aprovecho cada trozo de sabiduría que ella ha compartido y rego la rosa mía para que pueda ser tan fuerte como ella. Y siempre estará en el corazón de mi rosa, sosteniendo todos los pétalos que crecerán un día. Si ella era una de las personas más importantes en mi vida antes, este sentimiento es más fuerte ahora. Sólo espero ser tan maravillosa como ella un día; como madre y abuela. Y un día voy a decirles a mis nietos sobre mi Grammy y sus rosas.