“Los caminos oscuros de Heña”
Por Evy Lopez-Feliciano

El destino de la gente de la República Dominicana podría cambiar cuando el país esté unido con todos los pueblos. Mi mamá me dijo que lucharía por una vida mejor, aunque no podría  ignorar lo que sufrió viviendo en la isla. Mi madre fue una mujer que sufrió mucho al dejar a su familia para buscar una vida mejor.

Heña nació en la República Dominicana en 1934 en un periodo muy difícil para los dominicanos. Ella pasó por muchas cosas en su vida que fueron muy difíciles. Ella es una mujer que a pesar de todo lo que ha pasado en su vida, sigue siendo humilde. A Heña le gusta ayudar a la gente y darle su corazón. Todo el mundo que la conoce la ama. Nadie sabe todo lo que ella pasó por estar aquí en los Estados Unidos. Pero con la ayuda de Dios, ella sigue adelante.

Ella nació en un tiempo que la gente sufría debido a la depresión que estaba pasando la isla debido a “El Jefe” Trujillo. Ella vivía en el campo y viviendo en el campo la gente tenía que andar en busca de comida para sobrevivir. Había muchas noches que no podía comer porque no había suficiente comida. Ella no podía ir a la escuela porque los padres no tenían dinero para zapatos y libros. A Heña le gustaba la escuela y creía que un día iba a ser una profesional. Pero sus sueños se fueron a pique porque sus padres la necesitaban en la casa. El padre de Heña era un hombre que viajaba mucho para mantener a su familia.  Ella era la mayor de doce hermanos y hermanas. Ella no podía estudiar porque tenía que ayudar a su mamá y a su papá con sus hermanos y hermanas.  Heña tenía que trabajar en la finca para ayudar a sus padres. Muchas noches ella  pensaba irse lejos pero pensaba en su padre. Ella sentía que la mujer que ella llamaba mamá, no era su madre porque ella la trataba muy mal.  La mamá siempre le hablaba sin cariño. A la edad de quince años Heña se mudó con una tía a Samaná, República Dominicana. La tía le prestó atención como una madre y la trató como una hija. Su tía tenía doce hijos. Todos ellos aceptaron a Heña como una hermana.  Heña tenía una personalidad maravillosa y muy cariñosa.

A los dieciocho años Heña fue a trabajar a cuidar los bebés y los ancianos con una organización cristiana. La misma organización le ayudó a Heña a obtener la certificación como asistente de enfermera. A ella le encantaba cuidar a los bebés y a los ancianos. La esperanza de Heña era llegar a ser enfermera un día. Después de un mes trabajando en la organización, conoció a un señor en busca de una asistente de enfermera para cuidar a su madre en Puerto Rico. Él observó a Heña y le dijo qué hacía unos cuantos días que estaba observándola y que le iba a dar una oportunidad para viajar con él a Puerto Rico. Ella estaba muy sorprendida. Ella le dijo a él que no tenía los documentos de inmigración para viajar a Puerto Rico. Él le dijo que ella no tenía que preocuparse por eso. A las pocas semanas el señor la sorprendió con los papeles para que ella viajara a Puerto Rico con él. Heña estaba muy entusiasmada porque por fin ella iba a salir de la República Dominicana.

Finalmente el día llegó cuando Heña dejó a su familia y nunca miró hacia atrás porque ella quería una vida mejor. Aunque su tía fue buena con ella, ella sabía en su corazón que la vida sería mejor en Puerto Rico. Eso fue una oportunidad para ella y ella no iba a perderla. Después de tres años cuidando a la madre del hombre rico en Puerto Rico la señora falleció. Heña estaba destruida porque ella sabía que tenía que volver a la República Dominicana. El hombre le dijo que iba a ayudarla a obtener la tarjeta verde para que pudiera viajar a los Estados Unidos. Ella estaba tan feliz porque todo el mundo en ese tiempo estaba hablando de que se iban para los Estados Unidos para vivir mejor.

Heña se mudó de Puerto Rico a los Estados Unidos. Muchas personas le dijeron a ella que Massachusetts era el lugar donde la gente estaba ganando mucho dinero. Bueno, eso fue mentira y Heña sufrió mucho por vivir en los Estados Unidos y que no era lo que la gente decía, Ella se encontró en un país desconocido, sola, sin familia, y no hablaba inglés. Fue difícil para ella adaptarse a la cultura pero la mujer fuerte que era Heña nunca se rindió. Ella aprendió un poco de inglés para salir adelante y encontró trabajo en una fábrica de zapatos. Después de unos años trabajando ella conoció a un hombre por medio de unos amigos mutuos. Florito estaba interesado en Heña y le dijo a ella que iba a casarse con ella y que un día ella no tendría que trabajar. Ella no le creyó. Él se fue a Puerto Rico y cuando regresó, fue en busca de ella. Él la encontró y le propuso matrimonio. Heña encontró la felicidad con Florito. Ellos se casaron y se mudaron de Massachusetts a Filadelfia para comenzar una nueva vida juntos. Después de todo esto, Heña nunca regresó a la República Dominicana.